- restaurantes con muchas mesas, generalmente muy cerca una de otra, con niños gritando y personas fumando. En este sentido tampoco me gusta las plazas de alimentación;
- karaoke;
- cualquier lugar con mucha gente;
- trafico, especialmente en las carreteras;
- días demasiado calientes, peor que esto solamente las noches demasiado calientes;
- dueños de perros que tratan los animales mejor que a las personas;
- personas que tiran basura en las calles;
- coches con sonido muy alto o personas con sonido muy alto – especialmente las que hablan por los codos;
- las iglesias que hacen lavaje cerebral;
- los políticos brasileños;
- profesionales sin ética o que no cumplen plazos;
- los rituales de belleza femeninos: hacer dieta eternamente, pelear contra su propio pelo, hacer la manicura, depilación…;
- muchas, mas muchas otras cosas que si continuo escribiendo, pasaré todo el fin de semana haciendo eso.
Sobre los gustos, hay algunos también:
- las clases de español de la profesora Alida;
- viajar;
- hacer tapas de libros;
- leer en la playa hasta que se ponga el sol;
- meterme bajo de una manta con mi marido y ver películas por todo el día;
- beber un buen vino y hablar sobre amenidades en un lugar tranquilo;
- quedarme horas contemplando una obra que me encanta en algun museo;
- bailar músicas de los años 70 por toda la noche y después comer un perrito caliente en el desayuno.
La parte más triste de todo, es que los gustos son más raros que los disgustos. ¡Qué feo! ☹

