¿por que un blog tan feo?

un blog en homenage a las cosas feas de la vida... ¡llega de tanta belleza!

domingo, 28 de febrero de 2010

Unidos en el roche, unidos en la vida

Creo que el mayor roche de mi vida ocurrió con mi gran compañero y cómplice: mi marido. En aquella época nosotros aún estábamos novios y salimos de vacaciones. En realidad, creo que fue uno de nuestros primeros viajes juntos.
Fuimos a Fortaleza pasar el fin de año. Compramos entradas para una fiesta en la noche del 31 de diciembre en un gran hotel en la playa. La fiesta sería en la piscina – que era en frente a la playa – y habría presentaciones de grupos de música local (o sea, axé y forró). Las entradas también nos daban derecho a la cena de nochevieja y, obviamente, bebidas a gusto. En aquel calor insoportable y pensando en bailar borracha por toda la noche, decidí mis trajes: mini falda, una blusita bien pequeña, y sandalias confortables (hasta porque no tenía otro tipo de ropa en mi maleta). Para completar mi vestimenta tan elaborada tenía el pelo preso en una cola y mi maquillaje era un poquito de rimel y un poquito de pintalabios. Mi querido esposo también estaba muy ‘elegante’ con su trío: camiseta, bermudas y zapatillas.
Tomamos un taxi hasta el hotel y cuando miramos a las personas llegando casi abrimos un hueco y nos metimos dentro. Todos estaban vestidos como si fueran a un matrimonio. Los chicos de traje y las chicas de vestidos largos, con peinados muy elaborados y mucho maquillaje. Me sentí en una pesadilla que tenía cuando yo era niña: llegaba a la escuela de pijamas y las niñas se reían de mí y yo lloraba con mucha verguenza.
Nos miramos con aquella cara de ‘¿y ahora?’ y empezamos a pensar… pagamos bastante por las entradas… no tenemos ropas elegantes en nuestras maletas… son las 10 de la noche del día 31 de diciembre, las tiendas están cerradas… entonces… vamos a entrar y quedarnos borrachos logo para sentirnos más a gusto. Y así entramos en la fiesta, sin problemas porque las invitaciones no decían como deberíamos vestirnos.
En los primeros 60 minutos estábamos un ‘poquito’ desplazados, pero logo el maquillaje de las chicas empezó a derretir y ellas sacarón sus zapatos elegantes para bailar. Los chicos estaban sin corbata, con las famosas pizzas abajo de los brazos y con los pelos grasientos. Entonces nos sentimos verdaderamente a gusto, sin pizzas, sin porquería en la cara, con los pies limpios y confortables.
Obviamente al día siguiente estábamos con una resaca homérica. Claro, al final, no es posible ganar todas.

lunes, 8 de febrero de 2010

El español y yo

Esta es una situación muy difícil, porque si pongo esto
 
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¡Qué feo! Entonces prefiero ni hablar.
La profe que escoja otro asunto, hasta porque una imagen vale más que mil palabras.