¿por que un blog tan feo?

un blog en homenage a las cosas feas de la vida... ¡llega de tanta belleza!

miércoles, 24 de marzo de 2010

No hay nada de feo en los viajes

Creo que no hayan viajes malos, porque si no estoy trabajando ya es una cosa muy buena, entonces es muy difícil elegir apenas un viaje bueno. Ya me metí en muchos enredos, como la vez que Adriano y yo pasamos unas vacaciones en un hotel “gay friendly” en Floripa o cuando alquilamos una casa en un barrio de chabolas para un carnaval en São João del Rei. Hasta mismo eses viajes fueron preciosos.

Como soy una chica de las Artes y de las Letras tengo propensión a gustar de las metrópolis, la mezcla de razas y culturas en una ciudad cosmopolita siempre resultan peculiares y esto es lo que más me encanta. Todo es lleno de vida y dónde hay mucha vida pulsando hay mucha arte. Arte en la lengua, en la comida, en la música, en todo… solamente basta que sepas admirar la belleza que hay en una gran ciudad, para las personas que solamente ven el bello en un paisaje, lo siento.

Pero acá no voy hablar sobre las metrópolis, pero de dos ciudades que me sorprendieron. La primera fue Siena, una ciudadelita de la región de la Toscana. Siena es la ciudad medieval más preservada del mundo y por allá, realmente estás en la Italia de las películas románticas. Las casas, las floreras en las ventanas, los castillos, las mamas italianas … todo me pareció perfecto, como el escenario de una película. ¡Conocí la casa de Santa Catarina de Siena! Nunca había conocido la casa de alguien que se tornó santo e por allá había una aura de paz increíble, hasta para mi que no soy una persona religiosa. Talvez porque ya hacia algunos días que estaba en Italia, todo por allá tiene la esencia católica y es imposible no dejarse envolver, pero la casa de la santa me pareció diferente.

 Una vista de Siena.

Las casitas de película romantica.

Más una vista de Siena.

La fontana de la casa de Santa Catarina de Siena. 


La comida en Siena es algo alucinante. Todo lo que podes imaginar de buena comida y buenos vinos, ellos producen allá. Adentramos en un gran mercado e el olor era de hacer cualquier cubano encerrar una huelga de hambre. Los productos que pagamos mucho en cualquier lugar del mundo, allá era todo muy barato. Hasta el mejor vino del mundo, el Brunello di Montalcino, es producido en Siena y empezaba sus precios en 20 Euros (acá en Brasil, la botella más barata costa doscientos Reales). Almorzamos en una ostería donde probé la pasta más rica de mi vida: gnocchi de pistacho. Si Díos existe, mora en Siena, come gnocchi de pistacho y toma Brunello di Montalcino todos los días.

Adriano con ganas de tomar Brunello di Montalccino.

La otra ciudad que me llamó la atención también fue en Italia, pero no es tan chiquita, es Venecia. No estaba tan interesada en conocer Venecia, pero a Adriano le gustaría y como yo tengo una amiga que mora allá, acabé yendo. Esta mi amiga, Suzana, fue una cicerone increíble. La chica habla por los codos y es una enciclopedia ambulante. Ella estaba haciendo doctorado en Design y nos presentó la ciudad como una ciudad de estudiantes. Enseñándonos como vivir de manera sencilla y no gastar muchos Euros nos dijo para comprar pan partido en los mercados y hacer un sándwich con jamon crudo o bresaola (dos cosas que me encantan demasiado) o si estás en un restaurante nunca pidas gaseosa, mejor una copa de Prossecco que é es más barato (¡Jesús! ¿por que mis bisabuelos tuvieron que venir para Brasil?). Como estábamos en la época de carnaval, Suzana hacía un “frila” pintando el rostro de las personas en las calles. Es un carnaval muy, muy diferente del carnaval brasileño. Las personas caminan por las calles con los rostros pintados o de máscaras y algunas ponen trajes antiguos, con gran pelucas. Dicen que las personas ricas hacen bailes como aquellos de las películas, pero como no conocíamos nadie de la próspera sociedad veneciana, tuvimos que nos contentar en sacar fotos da las personas en las calles.

 La puente de Rialto, la más famosa de Venecia.


Salindo de copas con Suzana. Estábamos tomando una bebida
típica veneciana, pero no me acuerdo el nombre:(


Las personas con sus disfrazes de carnaval en la piazza San Marcos.


Unas chicas disfrazadas en un famoso café veneciano por la noche.


Otra chica.


A veces el carnaval pode ser asustador.

 
Supimos de cosas que jamás supiéramos si no tuviésemos alguien que viviese allá, como la tradición de las familias de gondoleros. Si no naces gondolero, es casi imposible que vengas a tener una góndola en Venecia alguno día, es un grupo muy cerrado. O como la sociedad no es muy diferente de una sociedad de ciudadelitas del interior de Brasil. O que solamente personas con mucha plata poden tener barcos en Venecia, porque el gobierno cobra muchos impuestos. Pero claro que no fue solamente eso, la ciudad es linda. Cualquier casita pode tener un ‘afresco’ de Tintoretto, que podes ver pelas ventanas andando en vaporetto en el Gran Canal. La mezcla de culturas en Venecia en el pasado la hizo una ciudad única y de grandes artistas.

 Un de los museos de arte de Venecia.


Los detalles de las casas son preciosos.

No es un Tintoretto pero es un afresco bonito.

Un detalle del Duomo de San Marcos por la noche
(a mi me gusta sacar fotos por la noche).

  
Una de las famosas callezitas de Venecia.

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